A mi hermano solo puedo darle las gracias.
Gracias por ser, por estar. Por ayudarme a dar mis primeros pasos por el mundo. Gracias por todas las veces que te llamé hermanito delante de tus amigos y no te enfadaste. Y por las veces que sí te enfadaste, por esas también gracias.
Gracias por llevarme, por traerme, por todas las veces que me hiciste de chófer. Por enseñarme a aprender de tus errores y ayudarme a solucionar los míos.
Gracias por llevarme a jugar al fútbol, por el béisbol, por enseñarme a amar todos los deportes que se pueden ver desde el salón de casa. Y gracias por montarme en el sube y baja.
Gracias por, por Harry Potter, por el Señor de los Anillos, por Juego de Tronos. Por todos nuestros libros, nuestras películas. Gracias por nuestras teorías frikys, porque de cada libro que he leído en mi vida, lo que más me ha gustado ha sido comentarlo contigo.
Gracias por nuestros viajes, por todos los coktails que nos tomamos en México, gracias por dormir apretujado en el Ford en Francia. Gracias por montarte conmigo en las tazas de Port Aventura y gracias por volver sin un rasguño de Afganistán, por esto último muchas gracias.
Gracias por las veces que me has hecho llorar, por las que me has hecho reír. Gracias por las veces en las que me has hecho gritarte de pura rabia y por las veces en que me has gritado tú. Gracias por haber compartido todo conmigo.
Gracias Barto, por ser mi hermano, por serlo y no solo por compartir mi sangre. Que lo dije hace 18 años y lo mantengo: cuando me necesites aquí estaré para protegerte con mis uñas y mis dientes.
Y a ti Lorena, solo puedo agradecerte que hagas de mi hermano una persona mejor, que es lo máximo que se le puede pedir a una persona para con otra.
te quiero amiga!
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